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En diez años su producción crecerá cinco veces

El Pecán, la nuez que da trabajo en la Región y se proyecta a nivel internacional

Sarmiento introdujo el fruto al país tras un viaje a Estados Unidos. Su semilla se expandió gracias al estudio del INTA y hoy su producción crece en nuestra región

Luis Vidal en sus cultivos de Pecán en LOS HORNOS/sebastián Casali

Enrique Frusso, Ingeniero agrónomo Instituto de Recursos Biológicos del INTA Castelar - “ La cosecha del Pecán es en mayo, la comercialización comienza en junio y a fin de año ya no hay más nuez. Esto significa que todavía no hay producción que se vuelque al mercado. Yo estimo que en los próximos diez años la producción va a crecer significativamente, llegando a unas 5 mil toneladas anuales, entonces vamos a poder autoabastecernos y exportar los saldos”.

Por: Bárbara Dibene
bdibene@eldia.com

“¿Quiere probar?, tome, es Pecán, ¿la conoce?”, pregunta Luis Vidal (75) mientras toma una pequeña nuez entre los dedos y la acerca a un curioso. Esta escena se repite en las diferentes ferias de productores de la Ciudad, como la de Plaza Islas Malvinas y la del Parque Saavedra. Otras veces, sin embargo, aparecen los compradores que ya la conocen y se llevan varios paquetes para abastecerse.

Vidal es oriundo de Corullón, un pequeño pueblo de España, donde sus padres vivían de la agricultura. A los cinco años se radicó en Argentina y desde joven se dedicó a la mecánica automotriz hasta convertirse en especialista en calidad industrial. “Cuando me jubilé surgió la idea de tener algún emprendimiento porque no me gustaba la idea de no tener nada qué hacer. Yo quería estar activo y hacer algo útil para la gente”, relató a El DIA.

Su hijo fue quien le acercó la opción del Pecán, algo que en aquel momento él desconocía por completo. “Creo que la sangre y mi historia familiar tuvieron que ver con que me pareciera una opción posible. Cuando me decidí, empezamos a buscar terreno y nos capacitamos gracias al INTA, cuyos profesionales nos ayudaron con mucha información sobre este fruto y cómo trabajar con él”.

La nuez Pecán tiene su origen en Estados Unidos y su llegada al país fue bastante particular. “Sarmiento fue el que trajo semillas por primera vez a la Argentina. Además de traer maestras, trajo gorriones y pecanes. Tuvo éxito en su tarea de difundir”, bromeó Luis y agregó que “las semillas terminaron plantadas en la zona de Tigre, donde Sarmiento tenía una cabaña”, por lo que actualmente allí hay un imponente reservorio de esos árboles.

El Pecán tiene una altura de hasta 30 metros y puede vivir más de cien años. La nuez mide alrededor de 40 milímetros y su cáscara es lisa y de color marrón opaco. Al romperla, el fruto en su interior es más alargado que la nuez común y su sabor más dulce.

Producción local

Luis Vidal trabaja en su campo en Los Hornos junto a su esposa Rosa (73), y también cuenta con la colaboración de sus dos hijos y sus nietos para sostener su especialidad. Hace trece años, cuando comenzó esta nueva faceta en su vida, no se imaginó que iba a involucrarse tanto. “Los árboles crecen, los frutos maduran y la gente empieza a demandar el producto. En el campo todas las tareas están relacionadas y se necesita mucho trabajo. Hay que desmalezar, arar, abonar, cosechar”.

La experiencia es compartida con otros productores locales. En total hay ocho en la región que forman un Consorcio: su familia en Los Hornos, otra familia cerca de Abasto y otras seis camino a Verónica. A su vez, participan de CAPPECAN (Cámara Argentina de Productores de Pecán), una organización nacional que nuclea a más de cien productores de diferentes provincias y da respuesta a sus inquietudes.

“El año que viene esperamos llegar a generar una tonelada de nuez, pero tenemos un potencial de ocho, con más de 450 árboles de doce variedades diferentes”, explicó Luis y detalló que en la venta al público un kilo de pecán cuesta 600 pesos pelado y 200 con cáscara.

Por el momento, el circuito de venta está restringido a ferias locales, ya que la producción no es suficiente para generar otro tipo de distribución. En el caso de la familia Vidal, a la venta de la nuez se suman productos como budines y garrapiñadas que elaboran a partir de su propia cosecha.

Además de poder utilizarse como árbol frutal, desde CAPPECAN explican que los fines del pecán pueden ser también forestales, ornamentales o industriales. Asimismo, resaltan sus cualidades nutritivas y sus beneficios para la salud. Por ejemplo, explican que el consumo de pecán ayuda a inhibir la oxidación no deseada de los lípidos de la sangre, previniendo enfermedades coronarias.

Perspectivas

Aunque no hay datos oficiales, se estima que en Argentina hay aproximadamente unas seis mil hectáreas cultivadas de pecán con una producción actual de entre 800 a 1.000 toneladas por año pero con un potencial de 12 mil. Esto se debe a que el pecán es una especie longeva. Durante los primeros cinco años de implantada no da fruto; luego comienza la producción y va creciendo hasta que el árbol tiene unos 17 años.

El ingeniero agrónomo Enrique Frusso es parte del Instituto de Recursos Biológicos del INTA Castelar y está especializado en el cultivo de la nuez Pecán. En un análisis del panorama nacional, explicó que hubo “un aumento significativo en los últimos diez años de la superficie implantada” y que eso se debió en gran parte al impulso del INTA con investigación de la especie y capacitación a los productores.

Por otro lado, detalló que actualmente la mitad de la producción de pecán argentina se exporta a China y Estados Unidos, lo cual podría ser un negocio muy rentable en los próximos años con el aumento de las toneladas generadas. El kilo de nuez cuesta hoy en el mercado internacional 5 dólares, y China es el principal importador, ya que le compra a Estados Unidos el 30 por ciento de su producción, alrededor de 30 mil toneladas.

“En todo el mundo se conoce este fruto y sus propiedades; en Europa, Asia y Estados Unidos hay un gran consumo”, comentó Frusso, dando cuenta de la importancia estratégica de insertarse en el mercado.

Vuelta al origen

“Con este emprendimiento nos volcamos a la vida en el campo. Con mi mujer tenemos flores, naranjos, limoneros. También hicimos una huerta y cultivamos tomate, lechuga”, enumeró Luis con la vista en sus manos, en las que tiene varias marcas. “Yo no uso guantes, la tierra a veces me lastima pero otras me acaricia”.

Su familia ya está culminando las ventas de este año, que comenzaron en julio luego de la cosecha. Ahora es momento de volver al campo y ponerlo en condiciones para esperar que los árboles vuelvan a dar fruto.

“Mi papá me decía: ‘¿no te gusta la tierra?, no te preocupes, la tierra te espera’. Por eso hago esto, me estoy amigando con la tierra para que cuando me reciba lo haga amablemente. Y creo que me va a recibir bien, estoy muy orgulloso de lo que construí”.

 

 

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