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HÉCTOR ATILIO DELMAR, EL ÚLTIMO PRESIDENTE CAMPEÓN DEL LOBO, QUE SUEÑA CON QUE LA INSTITUCIÓN REPITA

“Tengo una fe enorme, los muchachos dejarán el alma y la vida en la cancha”

Por Nicolás Lamberti.- “Cacho” habló de todo en la previa de la gran final. Los recuerdos de la obtención de la Copa Centenario, la llegada de Troglio y más

“Tengo una fe enorme, los muchachos dejarán el alma y la vida en la cancha”

“Cacho” y la foto de su hijo y uno de sus nietos. La pasión se transmite de generación en generación/C. Santoro

Por NICOLÁS LAMBERTI

nlamberti@eldia.com

Gimnasia se encuentra en la antesala de una nueva final después de 24 años. El equipo que conduce Pedro Troglio se enfrentará a Rosario Central con la ilusión latente de repetir la alegría de 1994, cuando el Lobo logró tocar el cielo con las manos levantando la Copa Centenario en el Estadio del Bosque.

Con Roberto Perfumo sentado en el banco y en una tarde calurosa, el Juan Carmelo Zerillo fue testigo del delirio de miles y miles de Triperos que al rayo del sol pudieron festejar la obtención de un título, ni más ni menos que ante River. Un plantel joven, como el de hoy, pudo dejar su sello en la historia del club, regalándole a la vitrina un nuevo trofeo después de mucho tiempo.

El presidente en ese entonces era Héctor Atilio Delmar, quien en diálogo con este medio revivió ese glorioso momento y anheló repetirlo mañana por la noche. A sus 92 años, el ex pope albiazul lo vive, lo sufre y lo palpita como antes, porque para su sentimiento los años no pasan.

Cacho vio el partido de semifinal en familia y celebró, más allá del resultado favorable, la entrega que mostró el equipo y que hoy alimenta su ilusión: “El último partido el equipo se brindó de lleno y era contra un equipo de River completo. Vamos a jugar esta final, y soy optimista. El equipo se brinda mucho, no es brillante, pero es bueno, y va a dejar todo en esta final. Los muchachos se juegan todo. En un momento estuve preocupado, cuando metió el gol Pratto más que nada. Pero bueno pudimos empatarlo y después tuvimos la virtud de poder ganarlo en los penales”.

Sobre lo que se viene ante el conjunto rosarino, entiende que “se juegan muchas ilusiones, irá mucha gente. Es un gasto importante pero muchos lo harán con mucho sacrificio y van a alentar al equipo que es muy importante en estas circunstancias. Los jugadores se van a jugar la vida, les tengo una fe enorme”.

“Gimnasia es un sentimiento muy grande, difícil de explicar, grande y profundo y la gente hoy es optimista”, subrayó el ex directivo mens sana quien tuvo cinco mandatos como presidente.

LA LLEGADA DE TROGLIO SE FORJÓ EN UN CASAMIENTO

Si bien Pedro Troglio tuvo su primer ciclo como entrenador de Gimnasia bajo la gestión de Juan José Muñoz, los caminos entre el DT y el Lobo se cruzaron antes, cuando con la 21 en la espalda comenzó a ocupar el carril derecho bajo las órdenes de Carlos Timoteo Griguol en 1997.

Desde ahí, el triperío adoptó a Troglio como si hubiese nacido en el Club y la relación no se cortó más, a pesar de varias idas y vueltas. El presidente responsable de que esta ligazón existiera también fue Héctor Delmar.

Cacho contó cómo nació la idea de traer al volante, que había surgido en River y que tenía una amplia trayectoria en Europa y la Selección argentina: “Lo de Troglio tiene su historia. Como dirigentes del Club fuimos invitados por Timoteo Griguol al casamiento de una de sus hijas en Buenos Aires. Y en ese casamiento estaba Pedro”.

“Me puse a charlar con él, lo conocía de antes a Pedro, y le digo: ¿‘Pedro no quiere venir a Gimnasia’?. Y me dijo: ‘Si Timoteo me acepta yo voy’. Y le dije a Timoteo que Troglio quería venir, si él el daba el okey. Y bueno, ahí mismo le dijo a Troglio que vaya a probarse. Así surgió la llegada de Pedro como jugador”.

Para Delmar, haber forjado esta relación entre Troglio y el Club es una satisfacción grande, que se acrecienta aún más cuando se dan este tipo de momentos. “La gente lo quiere mucho porque es luchador y Gimnasia también ha tenido partidos muy buenos. En fútbol hay que estar preparado para todo. Ganás pero también perdés y esa parte es la triste. Pero tengo la ilusión de que le vamos a ganar a Rosario porque Gimnasia va a dejar el cuerpo y el alma. Tenemos fe y el sentimiento de que se van a brindar”.

UNA EMOCIÓN QUE ANHELA REPETIR

Aquella obtención de la Copa Centenario significó para el pueblo de Gimnasia una alegría gigante después de mucho tiempo. Delmar revivió esa tarde como si en lugar de estar sentado en el living de su casa, estuviese en el palco. Miro a la nada y se dejó llevar por la emoción.

“Le ganamos a River también. Fue muy emotivo todo. Passarella se enojó conmigo, amigablemente porque le pedí a Grondona jugar en el Bosque, le dije que era un partido final tan trascendental para nosotros, que lo queríamos jugar con nuestra gente y Grondona lo autorizó. Él no era de ir a las canchas y vino al Bosque, a ver el partido”, contó.

“River tenía un equipo bárbaro, con jugadores de Selección, era un partido bravo y lo ganamos nosotros. Y Grondona nos entregó la Copa, que había comprado AFA en Inglaterra, una copa de gran valor económico, que hoy está en las vitrinas de Gimnasia. Significó mucho para todos, porque Gimnasia hacía mucho que no ganaba un campeonato y haberle ganado a River, en nuestra cancha, fue algo inolvidable. La ciudad estaba contenta porque Gimnasia había sido campeón”.

EL RECUERDO DE RENÉ FAVALORO

Y Cacho no dejó pasar la oportunidad destacar a dos estandartes de esa tarde de enero, que mañana alentarán desde la bandeja de más arriba, ocupando su lugar en el palco de los ilustres más recordados: René Favoloro y Hugo Romero Guerra.

“Yo tuve el honor y el agrado de que siempre estuve bien acompañado. Y destaco a René Favaloro. Mientras fui presidente, él era presidente del Tribunal de Honor. Favaloro me acompañó en todo siempre. Y recuerdo cuando me dedicó una fotografía y me puso: ‘Con profunda estima y respeto... La humildad que tenía era increíble, que él me dijera a mí, con respeto’, una figura mundial, fue una emoción bárbara. René era un tipo de gran sentimiento y muy conocedor de fútbol”, contó. Y también hizo mención al ex delantero uruguayo, fallecido en mayo, y que ese 30 de enero abrió el camino hacia la victoria: “A Guerra lo había traído Gregorio Pérez, tenía muy buen físico, muy luchador y goleador. Tengo el mejor recuerdo, fue muy útil y brillante para Gimnasia, muy parecido a Silva, pero era más joven en ese momento. Tengo el mejor de los recuerdos de Guerra, un gran jugador y muy buena persona”.

Por último, Cacho dejó un mensaje para todos los fanáticos albiazules, que como él, alentarán y vivirán el choque final con mucho entusiasmo y nerviosismo. “Para todos los hinchas de Gimnasia que merecen y necesitan una alegría como esta, les deseo lo mejor. Alienten con fervor, entusiasmo y pasión, porque Gimnasia no los va a defraudar. Los jugadores van a dejar el alma y la vida en la cancha para darle esta satisfacción grande a toda la gente de Gimnasia, de la ciudad y del país”.

 

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