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Cerca de las 10 de la mañana

Tensión por un confuso incidente y balacera en la esquina de 13 y 38

Un hombre se acercó a un auto que estaba estacionado y rompió una ventanilla. El conductor hizo marcha atrás, lo embistió y huyó. El atacante le respondió con cinco tiros que no lastimaron a nadie. No hay detenidos

Tensión por un confuso incidente y balacera en la esquina de 13 y 38

Peritos de policía científica trabajaron en la escena. Levantaron cinco vainas servidas calibre 9 milímetros y dos balas intactas / Gonzalo mainoldi

“Estábamos tranquilos en la panadería y escuchamos un ruido como si fuera un corte de moto (caño de escape) y cuando nos asomamos nos dimos cuenta de que en realidad era un tiro. Enseguida se escucharon los demás disparos”.

El relato de Victoria Cánepa, empleada de una panadería de 13 y 38, refleja con fidelidad lo caótico y peligroso que fue el incidente que ayer a la mañana se desarrolló a metros de ese local, frente a decenas de personas que hacían su rutina sin imaginar que iba a pasar lo que pasó. En rigor, la única certeza en relación con este episodio es que un hombre hizo al menos 5 disparos contra otro que escapó en un auto y que nadie salió lastimado sólo porque la suerte jugó a favor de quienes estaban allí.

Algunos testigos hablan de un intento de robo frustrado, otros, de un presunto ajuste de cuentas. Y no faltó quien deslizara la posibilidad de una discusión de tránsito.

“Es muy confuso”, reconoció a este diario una alta fuente de la investigación que, por ahora, lleva adelante la comisaría Segunda bajo la instrucción del fiscal Hugo Tesón.

Lo que se pudo reconstruir es que faltaban unos 15 minutos para las 10 de la mañana cuando un hombre se acercó a un automóvil Toyota Etios negro que estaba estacionado en la vereda de 38 entre 13 y 14, dispuesto a romper el vidrio de la ventanilla del lado del conductor.

¿Sabía que adentro estaba su ocupante o no lo vio por el polarizado? “Aún polarizado es difícil que no lo haya visto”, reflexionó un pesquisa.

Lo que cuentan los testigos es que, apenas estalló el cristal, el hombre que estaba al volante “dio marcha atrás y colisionó al agresor”, descripto como “morocho, con barba, 1,80 de estatura y vestido con un jean vaquero y un buzo azul oscuro con logo blanco”, reprodujeron fuentes oficiales.

Para algunos fue un intento de robo. Para otros, un ajuste de cuenta. Por ahora no hay certezas

 

Después de golpear al sujeto que había dañado el vidrio, el Etios salió raudo por la avenida 13 en dirección a 38, mientras aquel se incorporaba y sacaba de la cintura un arma con la que hizo, por lo menos, cinco disparos hacia el coche.

Algunos plomos acertaron a la carrocería, sin herir a nadie. El tirador, mientras tanto, se alejó a pie. Testigos declararon que lo vieron subirse a un vehículo Mercedes Benz azul oscuro que estaba estacionado en 14 y 38 y en el que escapó antes de que llegaran los primeros patrulleros.

El Etios, en tanto, quedó a unos cuantos metros, hasta que la policía lo retiró para llevarlo a un predio de la Policía Científica donde le practicaron los peritajes. En la escena, en tanto, los expertos en balística recuperaron cinco vainas servidas y dos proyectiles intactos del calibre 9 milímetros.

Hasta que la investigación avance un poco más, está caratulada como “abuso de armas”, dijo un jefe policial.

Sebastián (23) es empleado de una pollajería situada en 38 entre 13 y 14 y, aunque él no estaba al momento del hecho, una de sus compañeras de ese turno le confirmó que “un delincuente intentó robar un auto estacionado” y disparó “porque no pudo”.

En medio de la balacera y los instantes de confusión que le siguieron, todos los comerciantes de la cuadra optaron por cerrar las puertas o bajar las persianas, en algún caso hasta las 13.

“Es que tenían miedo de que el mismo delincuente (supuestamente frustrado por el intento de asalto) quisiera intentarlo en alguno de esos locales”, conjeturó.

Otros vecinos protestaron porque los policías del Comando de Patrullas “llegaron a los 15 o 20 minutos, en un lugar como éste”.

Adolfo Aguiar (22), vendedor de la panadería de 13 y 38, reveló que tras los disparos “llegó el amigo del dueño del Etios y se fueron juntos. Hubo mucho susto porque fueron varios disparos contra el auto de ese muchacho”, refirió.

Victoria, por su lado, recordó el escenario de guerra que vio a pasos de donde trabaja, en una mañana de enero que se disfrazó de otoño: “Un chico joven con un arma en la mano, un auto con los vidrios reventados y una rueda explotada. Y el del arma que se fue caminando”.

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