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LA EMOCIONANTE HISTORIA DEL ARQUERO PLATENSE Y EL JOVENCITO DANEL CUBERO

La mejor atajada de Rulli

Al niño le diagnosticaron Linfoma de Burkitt (cáncer en sangre) en 2014. Estuvo internado y deprimido. Hasta que conoció al ex Estudiantes. Él y el chileno Claudio Bravo lo ayudaron. Hoy está a un estudio del alta definitiva

Donato Cubero, Izaskun Arregi, Nahia Cubero y Danel Cubero, paseando por la playa de San Sebastián

Danel, al salir del hospital

Por MARTÍN CABRERA

mcabrera@eldia.com

La mejor atajada de Gerónimo Rulli no fue durante su paso por Estudiantes. Tampoco en la Real Sociedad. Ni siquiera en alguno de sus partidos en la Selección. Sin lugar a dudas que fue con Danel Cubero, el niño que a los 8 años tuvo que luchar contra un Linfoma de Burkitt. Gracias a su ayuda y la de otros jugadores, está a punto de ganar la batalla.

“A mi hijo lo curaron los médicos, pero no hubiese sido posible sin Bravo y Gero Rulli”

 

“A mi hijo lo curaron los médicos, sin dudas, pero nada hubiese sido posible sin la ayuda de Claudio Bravo y Gerónimo Rulli”, relató días atrás a los medios vascos Izaskun Arregi, su mamá, en una producción especial por el Día Mundial del Cáncer Infantil. Desde entonces, su historia traspasó las fronteras del fútbol, de España y de todos los países. Recién ese día se conoció. Una historia de amor y fuerza que puede empujar a miles de chicos que sufren el mismo problema.

Todo comenzó en julio de 2014. Casi en sintonía con la llegada de Rulli a la Real Sociedad, tras su paso por Estudiantes, a Danel Cubero le diagnosticaron un Linfoma de Burkitt, “un tipo de leucemia (cáncer de la sangre) poco frecuente de crecimiento rápido por la que se forman demasiados glóbulos blancos llamados linfocitos B en la sangre y la médula ósea”.

La noticia, por supuesto, golpeó a la familia Cubero, muy fana de la Real Sociedad. Ese club, meses después, sería clave para la recuperación del niño, que hoy tiene 12 años y está a un solo estudio de tener el alta definitiva. Si todo marcha como hasta ahora celebrará su próximo cumpleaños de la mejor manera.

“Mi esposa trabajaba con la mujer de Aimar Olaizola, un reconocido pelotari de San Sebastián”, relató en diálogo exclusivo con este medio Donato Cubero, el papá de Danel. “Él nos contactó con la gente de Real Sociedad porque no sabíamos qué hacer. Mi hijo estaba internado en el Hospital Universitario de Donostia a las semanas de recibir el diagnóstico y tras comenzar las durísimas sesiones de quimioterapia”.

“No comía, ni hablaba. Ni siquiera con nosotros. Sólo nos pedía que estuviésemos con él. Llegaban los médicos y se hacía el dormido. No tienes una idea lo difícil que fue”, continuó con el relato, entrecortado, por la emoción.

Fue entonces cuando la familia pensó en su pasión por el fútbol, el arco y la Real Sociedad. Danel es fanático del equipo y solía ir a los entrenamientos para sacarse fotos con los jugadores. Su ídolo era el chileno Claudio Bravo, arquero del equipo entre 2008/14, cuando fue transferido al Barcelona.

“Xavi Prieto, un histórico jugador de la Real Sociedad, se puso en contacto con nosotros. Y consiguió que mientras se jugaba el Mundial de Brasil, Bravo le escribiese un corre electrónico en el que remarcó que nunca debía darse por vencido. Ese gesto fue el principio de su recuperación”, siguió el papá, vía telefónica. Lo que continúa es una historia emocionante.

GERÓNIMO RULLI APARECIÓ EN SU VIDA Y TODO CAMBIÓ

Tras el Mundial de Brasil Gerónimo Rulli dejó Estudiantes para irse a atajar a Real Sociedad. Reemplazó a Bravo y, sin saberlo, ocupó un lugar fundamental dentro del corazón de Danel.

“El delegado del Club fue a verlo al hospital para llevarle los botines que le había enviado Claudio Bravo y una carta de Gero Rulli. Mi hijo hizo un click. Volvió a vivir. Me acuerdo de esa sonrisa, esas lágrimas y los gestos. No lo podía creer. Después de tantas semanas se incorporó, recuperó su cuerpo. Nada volvió a ser igual”, dijo y se quebró en un llanto de emoción contenida. “Lo que hicieron por mi hijo no me va alcanzar la vida para agradecerlo”.

Desde entonces hubo una conexión entre ambos. “Cuando dejes el hospital te voy a dar mis guantes. Pero lo vas a tener que ir a buscar al entrenamiento”, le dijo. Según su papá, el niño pensó que no se iba a acordar de la promesa. “Vas a ver que se olvida”, reveló.

Cuando Danel terminó las sesiones de quimioterapia fue hasta Zubieta (el predio de entrenamiento). Lo recibió el arquero platense y lo invitó a entrar y conocer a sus ídolos. Para él fue como cumplir un sueño.

“Cuando cumplió 9 años Rulli le dio una sorpresa: lo pasó a buscar por casa y lo llevó al cine”

 

Desde entonces, Danel va seguido a los entrenamientos. Por supuesto también a los partidos. Y tanto él como sus padres le escriben un mensaje al arquero antes de cada partido. Se hicieron muy amigos de toda su familia y eso incluye a su esposa Rocío y los papás Omar y Adriana.

“Unos días antes del 28 de abril de 2015, cuando Danel cumplió 9 años, Gero se comunicó con mi señora y le pidió permiso para invitarlo al cine. Vino a buscarlo a casa. Fue una sorpresa para él. Estaba su novia y luego cenaron en un restaurante con otros dos jugadores del plantel. No te puedo contar cómo se sentía”, recuerda papá Donato, policía de la Comunidad Autónoma Euzkadi.

En un deporte que, a nivel profesional es tan egoísta, este tipo de gestos se destacan. Pero no fue la primera vez y seguramente no será la última. Antes de viajar a San Sebastián, Gerónimo Rulli iba muy seguido para jugar a la Play Station, junto con Nicolás Bazzana, a la casa de Ulises Coria, un jugador de ADAFI que sufrió un tumor cerebral y murió hace unos años.

UN ARQUERITO QUE SUEÑA CON LLEGAR A PRIMERA

A Danel le falta poco tiempo para tener el alta definitiva. Pero aun así ya empezó a atajar en un equipo de la Liga Infantil de San Sebastián. Tiene 12 años y sueña con convertirse en un destacado arquero, como sus ídolos Claudio Bravo y Gerónimo Rulli. Este último lo hizo hincha de la Selección y de Estudiantes.

Días atrás sorprendió a su papá con una frase: “¿Por qué soy español si me siento más argentino?”. Su amistad con Rulli lo marcó para toda su vida, y hoy sigue las campañas de su equipo y también las del Pincha. Tiene una camiseta, pero claro, no la un jugador sino la de arquero. La explicación es simple y elocuente: la roja y blancas a rayas verticales es la que usa Athletic Bilbao, su clásico. Pero la camiseta que se pone todos los días es la de la fuerza de voluntad. Es invisible. Sólo la ven los guerreros como él.

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