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En 527 entre 120 y 121

Utilizaron de “campana” a un nene para asaltar a una familia en Tolosa

Mientras el chico -de unos nueve años- vigilaba, dos adultos introdujeron por la fuerza en una casa al dueño y a sus tres hijos, entre ellos una chiquita con problemas cardíacos. Fue uno de los casos de otra jornada violenta

Utilizaron de “campana” a un nene para asaltar a una familia en Tolosa

En la manzana de 527, 120, 528 y 121, en lo que va del mes robaron en tres viviendas / Gonzalo calvelo

Una serie de robos de diversa índole volvieron a golpear a la zona norte platense, un sector de la Ciudad en el que día a día se repiten los hechos delictivos desde que comenzó el año.

La línea imaginaria comienza en Tolosa y se extiende hasta Villa Elisa, con episodios en mayor medida violentos y con ladrones armados.

El martes pasado un sujeto ingresó en una casa de 443 entre 21C y 21D, de City Bell, donde dos nenas de 7 y 12 años estaban con su niñera (ver página 15), episodio que se sumó al ocurrido un día antes en 464 entre 15 y 15A, de esa misma localidad, y que tuvo como víctimas a un hombre de 49 años y a su madre de 77.

Por otra parte, un grupo de comerciantes denunció en las últimas horas asaltos a mano armada en el área comercial de la calle Arana, en inmediaciones del cruce con el Centenario. Y el miércoles por la noche, en una vivienda de Tolosa, un padre y sus tres hijos fueron protagonistas forzados de una entradera express en la que actuaron dos personas mayores y un menor “de unos nueve años”, según le contó a EL DIA uno de los damnificados.

Este incidente ocurrió cerca de las 20.30 en 527 entre 120 y 121. Gonzalo volvía con sus dos nenas de 8 y 15 años y su nene de 3, y se disponían a entrar en la casa, pero fueron sorprendidos por los delincuentes, uno de ellos armado.

Conforme al relato de la víctima, él vio a dos de ellos (el de menor edad y otro de “entre 25 y 30 años”) que se acercaban a la carrera, pero creyó que se trataba de “un padre que perseguía al hijo”. El más chico “tenía la edad de mi nena, por eso no sospeché nada”.

No obstante, al primer adulto se sumó otro y uno de éstos, al llegar hasta donde estaba la familia, extrajo una pistola de entre sus ropas y los apuntó.

Gonzalo no atinó a ofrecer resistencia porque temió por sus pequeños. “La de ocho padece una cardiopatía, así que intenté que no se alterara”, sostuvo.

“No atiné a ofrecer ningún tipo de resistencia porque la menor de mis nenas tiene problemas en el corazón”

Gonzalo Víctima de la entradera

 

No obstante, lo violento de la situación hizo mella en los nenes, que por el miedo se largaron a llorar. Para que nadie los viera, los intrusos los empujaron hacia el interior de la finca.

El menor de los asaltantes se quedó en la puerta como “campana”. A Gonzalo lo obligaron a tirarse al piso del comedor, boca abajo, y a sus hijos los juntaron en ese mismo sector del inmueble.

Con toda la familia reducida, otearon con rapidez el mobiliario, buscando algún objeto de valor. “Llevate el televisor”, le dijo a modo de orden el mayor de los delincuentes a su cómplice. Éste lo arrancó de la repisa y se lo “guardó” debajo del brazo.

Mientras tanto, el que llevaba las riendas de la situación se hizo con dos celulares y con algo de efectivo que Gonzalo traía en el bolsillo del pantalón.

Luego de hacerse con un botín que consideraron interesante, los tres ladrones huyeron a la carrera, no sin antes cerrar la puerta de la casa.

“ACÁ TODOS SABEN QUIÉNES SON”

La secuencia no duró mucho más de cinco de minutos, que para las víctimas se sintió como horas.

Cuando por fin terminó, Gonzalo chequeó la salud de los tres chicos y, entonces sí, salió a la vereda para ver la dirección que habían tomado en la fuga. Sin embargo, ya era tarde.

“Enseguida llamamos a la Policía, que tardó un poco en llegar porque, según nos dijeron, estaban ocupados con otro caso”, manifestó el joven. “Por suerte no le pasó nada a ninguno de los nenes”, agregó.

En tanto, un vecino de la cuadra señaló que a los sospechados de perpetrar el robo “los conocemos todos los del barrio”.

De acuerdo a ese testimonio, se los acusó de haber cometido otras dos entraderas en dos viviendas de la misma manzana: una ubicada en 121 entre 527 y 528 y la otra en 528 entre 120 y 121.

La misma fuente reveló que “uno vive en el Nuevo Mercadito y el otro para el lado de Ensenada. Salen a robar de tanto en tanto”.

“Ya son varios los que han sufrido lo mismo con esta gente. Además hay una bandita de menores que salen a desvalijar a los colectiveros que estacionan por la 120 y les tiran piedras a los taxistas que están esperando en la parada”, añadió el frentista.

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