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AIRE, AGUA, AROMAS Y VIBRACIONES SINCRONIZADAS CON LA PANTALLA

El 4D en La Plata: el cine como una montaña rusa emocional

Con “Avengers: Endgame” debuta hoy en Cinema City una nueva tecnología que, a través de efectos especiales y movimientos, ofrece al espectador una experiencia aún más inmersiva que las tres dimensiones

Butacas premium que “esconden” efectos especiales y acompañan la acción de la peli con movimientos sincronizados son propias del sistema 4D / Gonzalo Mainoldi

Gabriel Castarés, Antonela Salvador (abajo), Sebastián y Marcos Franco, fundadores de Lumma, la empresa que creó el 4D E-Motion /G. Mainoldi

Por MARÍA VIRGINIA BRUNO / PEDRO GARAY

espectaculos@eldia.com

En la pantalla, Capitán América está solo en un prado: el olor al pasto se siente al igual que la brisa que resalta el desamparo del héroe en el campo de batalla. Sus amigos, uno a uno, empiezan a llegar desde mágicos portales y esa entrada triunfal es reforzada desde la sala con destellos y láseres que llegan de todos los costados. Las butacas comienzan a temblar al ritmo de los corazones porque la guerra final por el destino del universo está por comenzar.

Ir al cine será, desde hoy, una experiencia aún más inmersiva que las tres dimensiones con la llegada a La Plata del 4D E-Motion, un sistema que pone como eje al espectador, a quien se estimula con diferentes efectos especiales y movimientos, en completa sincronización con el relato audiovisual.

Después de 35 días de trabajo, la sala 2 de Cinema La Plata -50 entre 9 y 10- abrirá hoy sus puertas presentando la tecnología desarrollada por Lumma, una de las tres empresas que se dedican a trabajar con la tecnología 4D en el mundo y que tiene acento local: varios de sus integrantes han nacido y/o estudiado en nuestra ciudad.

La audiencia se encontrará con estímulos no solo en la pantalla, sino en las butacas y en la sala. Cuando una escena transcurra cerca o involucre agua (u otros líquidos), quizás sean rociados. Aunque no hay que temer: nadie saldrá empapado. “La idea es que el efecto acompañe y sorprenda, por eso es todo muy sutil”, explica Antonela Salvador (platense, egresada de la UNLP, socia de Lumma y parte del equipo de sincronización).

Del frente de los asientos también emergen los efectos aromáticos: pasto, humo, café y flores, que pretenden generar efectos sugestivos. “Fue un tema la elección del aroma porque tenía que abarcar todo el espectro: pasto y flores para ambientes abiertos y que funcionan en un campo o en un bosque; el café para englobar a todo lo que es interiores; y el humo para explosiones, tiros o caucho quemado”, suma Sebastián Franco, que también estudió cine en la UNLP antes de fundar Lumma (es el “inventor”, dicen los demás socios, y colabora en la parte de ingeniería con su hermano Marcos).

Estos efectos más sutiles se acompañan de las vibraciones en el respaldo y el asiento de las enormes y cómdas butacas premium (son 96 en la sala por lo que el espacio de las grades es mucho mayor), y de su movimiento hacia atrás, adelante y los costados, ambos sincronizados a lo que pase en la pantalla: tanto en la acción como en los movimientos de cámara. También se pueden sentir disparos de aire, que suelen ser utilizados para complementar el efecto 3D de los objetos que vuelen hacia la pantalla. En la sala, en tanto, destellan luces inteligentes de color para darle otro cuerpo a explosiones, flashes, láseres; y desde las paredes sopla el viento, pudiéndose recrear desde una brisa hasta un tornado.

SORPRESAS Y SUTILEZAS

En la graduación está el secreto, tanto durante las escenas, que requieren a veces estímulos más potentes y otras veces piden sutileza o sorpresa, como durante la película en su totalidad, que precisa de momentos de vértigo y pausa. “Los efectos están diseminados en diferentes escenas de la película, y no en su totalidad. En general, las intervenciones no incluyen más del 30% de la duración”, explica Antonela.

El desafío de Lumma estuvo puesto en cómo utilizar la tecnología con precisión, como una herramienta narrativa, sin entorpecer el relato. “Al menos yo le tenía cierta idea al hecho de pensar cómo funcionarían los efectos en una peli de dos horas, cómo se interpretarían los efectos, si los llevarían para el lado del parque de diversiones, o si le quitarían la esencia al cine como lo conocemos hoy”, confiesa Sebastián. “Pero por suerte, a la primer película nos dimos cuenta que no, que sumaba muchísimo. El hecho de ver una flor y sentir el olor podía ser invasivo siempre funciona y siempre te sorprende. Si la sincronización está bien hecha, suma. Si está mal, resta”.

Lumma se encarga de esa sincronización entre pantalla y sala pero, antes de llegar a adaptar la película al 4D, trabajan en todo el proceso previo, que incluye la fabricación y el desarrollo: originalmente una compañía de contenidos nacida en La Plata, Lumma comenzó a dedicarse al 4D hace 5 años, con el ingreso de Marcos Franco, ingeniero electrónico que se enfocó en el desarrollo, y Gabriel Castarés, que se concentró en el software. Hace tres años estrenaron su primera sala, en Pilar, y desde entonces abrieron, con la platense, 20 salas en Argentina, más otras en Paraguay, Uruguay, Brasil y Bahrain. Ahora tienen proyectos de Panamá a Omán.

ENTRE CIENCIA Y ARTE

La sincronización es, de todos modos, un aspecto clave, un cruce de ciencia y arte para el cual la empresa cuenta con un gran equipo, conformado principalmente por artistas multidisciplinarios -varios platenses-, algunos instalados en Los Ángeles. “Más allá del hardware, las decisiones artísticas terminan influyendo en la experiencia del que se sienta a ver una peli. Somos respetuosos de eso”, explica Sebastián. Y para respetar esa visión original, tras la interpretación 4D de Lumma, “todos los efectos son aprobados por el estudio que generó la película”, agrega Marcos.

El proceso es el siguiente: Lumma recibe las películas, aproximadamente dos o tres semanas antes de su estreno mundial, en una especie de microcine que la empresa tiene en Los Ángeles, previamente auditado por cada estudio con las lógicas medidas de seguridad (casi nivel CIA). La empresa argentina interviene, según su criterio estético, diferentes escenas de la película, sincronizando con sus efectos.

Una vez que la intervención está lista es visionada por referentes del estudio, “se hace un control de calidad, con la presencia de alguien que trabajó en la película, el director o algún asistente, que revisa y te aprueba o te modifica”. Una vez que se aprueba, los estudios autorizan a estrenarla en todo el mundo.

El trabajo tiene sus sutilezas: ver una película en 4D es una montaña rusa de emociones, aunque hay montañas rusas y montañas rusas. Además, el cine de acción es el que históricamente ha estado ligado a esta experiencia inmersiva, pero Lumma ha experimentado con gran éxito con la ciencia ficción, el suspenso y el terror, encontrando diferentes matices en el uso de la tecnología. “Todos los géneros funcionan muy bien, con distintos recursos. Siempre con una mirada muy cuidada y vista en el clima que queremos generar. Cada género tiene su propuesta”, explica Salvador.

“‘Aquaman’ tenía intervenciones en un 60 por ciento del metraje, y otras películas como las de terror, donde se trabajan más efectos desde las sugestiones, no más de un 20”, agrega. Con el tiempo, Lumma perfeccionó su método, aprendió lo que quieren los estudios, y hoy las grandes casas productoras de Hollywood “halagan el nivel de detalle de nuestros productos”.

INNOVAR EN TIEMPOS DE CRISIS

El 4D ofrece una experiencia que no se puede reproducir en los livings, el gran ladrón de espectadores en esta nueva crisis de los cines (una crisis global a la que se suma la experiencia vernácula de bolsillos flacos), y por eso se ha transformado en una tendencia en todas partes del mundo.

“Con ‘Avengers’, en Argentina abren dos salas. El público pide estas experiencias”, dice Marcos Franco, y los exhibidores están tomando notas porque, según Sebastián, “siguen buscando la forma de que el cine siga teniendo afluencia y esta es una buena herramienta”.

De regreso a la Ciudad de su nacimiento, un hecho que consideran “simbólico y especial”, Lumma presentará desde hoy en el City (con un costo de $520 por entrada, y los miércoles a mitad de precio) esta tecnología con el estreno mundial de “Avengers: Endgame”: el final de la saga de superhéroes llega con el comienzo de una nueva era en la forma de ver y sentir el cine.

 

 

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