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Políticas de niñez en discusión

Reconocen serias fallas para evitar que los chicos que roban reincidan

Como la ley establece que los menores de 16 no son punibles y no se los puede detener, la única forma de evitar que no vuelvan a cometer un delito es brindarles una contención que el Estado no llega a concretar

La seguidilla de episodios vandálicos y robos que viene cometiendo un grupo de chicos en el centro de La Plata ha vuelto a poner en el foco de discusión la efectividad de las políticas de Niñez. Y es que mientras los comerciantes que sufren esos perjuicios reclaman medidas que pongan freno a la situación, desde el Estado reconocen la imposibilidad de aplicar acciones punitivas de efecto inmediato por tratarse de menores de 16 años de edad. Es así que entre las fallas de las estrategias de contención para evitar que esos chicos lleguen a delinquir y la imposibilidad de sancionarlos para que no vuelvan a hacerlo, la chance de evitar su reincidencia se limita hoy a la mera persuasión.

Para entender por qué un menor de 16 años que roba termina siendo liberado una y otra vez hay que tener presente el marco normativo que rige para ellos, que es el de la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil. Esta establece que los menores de 16 no son punibles y que sólo se los puede privar de la libertad en situaciones de extrema gravedad (como agresiones físicas, tentativas de homicidio u homicidios) y como una medida de seguridad.

¿Qué se hace entonces con los menores de 16 años que cometen delitos que no son “de extrema gravedad”? La respuesta la da la Ley de Promoción y Protección Integral de los Derechos de los Niños y Adolescentes, una norma que en 2004 cambió por completo la forma en que el Estado se ocupa de los chicos. Con ella se pasó de un sistema que tendía a judicializar sus problemáticas y rara vez tenía en cuenta sus necesidades a otro en que son reconocidos ante todo como sujetos de derecho.

En la práctica esto implica que si un menor de 16 años comete un robo, la prioridad del Estado no es resguardar la propiedad privada sancionando al chico, sino garantizar sus derechos para que no vuelva a robar. Si bien este cambio de paradigma se ajusta a la Convención Internacional y cuenta con un amplio apoyo de los especialistas en el tema, lo cierto es que en la practica no siempre funciona porque -según reconocen algunos de ellos nunca llegó a aplicarse bien.

“Cuando un pibe que tiene menos de 16 años es atrapado cometiendo un delito queda en libertad de inmediato porque no es punible. Tras llevarlo a la comisaría, la policía da intervención al juez, al defensor y al fiscal. Este pide entonces que se verifique su edad y, si tiene menos de 16, ordena su liberación. Si no tiene una familia que lo retire, los operadores del Servicio Local se ocupan de trasladarlo a un centro de alojamiento transitorio”, explica Ricardo Berenguer, defensor oficial del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil.

El propósito de alojarlo en un centro transitorio es evaluar la situación de ese menor. “Se supone que los operadores deben establecer ahí las estrategias de intervención para contenerlo de modo que no vuelva a robar: si requiere un tratamiento de rehabilitación por consumo de drogas, si tiene algún familiar que pueda apuntalarlo o cómo se podría hacer para que vuelva a la escuela, si es que la dejó… Lo cierto es que ya sea por falta de coordinación, de recursos o simple impericia, muchas veces esos chicos dejan el centro de alojamiento (que no puede retenerlos) y vuelven esa misma noche a robar”, explica Berenguer.

“Al no ser punibles y no estar bajo un proceso penal, la única forma de evitar que ese chico vuelva a la calle y cometa un delito es ofrecerle una fuerte contención y proponerle caminos de progreso personal que le den la posibilidad de elegir vivir sin conflictos con otros. Se trata de una tarea muy difícil porque se trata en general de chicos reactivos al sistema que los expulsó. Por eso es que la intervención de los equipos técnicos resulta determinante. Es ahí donde el Estado suele fallar”, explica el abogado defensor.

Lo mismo señalan desde el Foro por los Derechos de la Niñez. “La ley prevé un montón de recursos pero los equipos técnicos no dan abasto para la cantidad de población que tiene esta Ciudad: se necesita más presupuesto para el área de Niñez”, destacan al explicar que “sólo de esa forma se puede ofrecer una verdadera contención. Porque lo cierto es que si hay que salir a ocuparse de esos pibes cuando delinquen – explican – es porque nadie se ocupó de ellos durante los años previos en que ya estaban en una situación de vulnerabilidad”.

 

 

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