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SIMONE DE BEAUVOIR

Pensar la violencia de género

Un repaso al universo de la genial autora francesa y el escándalo que desató la publicación de “El segundo sexo”

Simone de Beauvoir / web

Por ADRIÁN FERRERO

Publicado en 1949, “El segundo sexo” produjo un revuelo que rozó el escándalo público, pasando a formar parte automáticamente del índex de varios países, pero al mismo tiempo con una inmediata traducción a numerosos idiomas y sucesivas reediciones que rápidamente se agotaban. Este libro de Simone de Beauvoir recopila, organiza y sistematiza información y literatura (en un sentido amplio) escrita por mujeres, sobre mujeres y en contra de la mujer. Eso por un lado. Por el otro, da cuenta de una serie de singularidades de ésta desde varias disciplinas.

En primer lugar las de la biología y lo que supone de desventajoso respecto de la correlativa del varón. Entre uno de esos puntos (y sobre el que quisiera poner el acento por motivos que se verán continuación) que la mujer tiene las dos terceras partes de la fuerza física respecto de la del sexo masculino. En efecto, menciono esta circunstancia atento precisamente, entre otras causas, a los reiterados casos de violencia de género que a lo largo de la Historia tuvieron lugar y se siguen registrando pero también denunciando, de modo que cobran visibilidad pública, además de una serie de tomas de decisiones efectivizadas al respecto tanto para la prevención como para la sanción. También este libro pone en cuestión y procede a una revisión en profundidad de algunas premisas teóricas tanto del psicoanálisis como del materialismo histórico, que pretendieron dar cuenta sea del psiquismo de la mujer, sea de su lugar en la organización social. Simone de Beauvoir los objeta.

Realiza una aguda historización de la mujer inaugurando a mi juicio una línea dentro de Historia en tanto que disciplina que sitúa a este sexo como objeto de estudio y, daría un paso más allá, haciendo hincapié en que se trata de un eje polémico, además de socialmente conflictivo pero imprescindible de abordar contextualmente. Estudia los mitos tejidos y destejidos en torno de la feminidad y analiza representaciones literarias de la mujer en ciertas obras de autores franceses, identificando estereotipos.

El libro está organizado en dos volúmenes: “Los hechos y los mitos” y “La experiencia vivida”. En este último, desde el marco de la filosofía así llamada existencialista, básicamente esbozada por Jean-Paul Sartre, realiza un recorrido interesante por las distintas etapas de la vida de la mujer según sus diferentes edades, las coteja de modo permanente con las del varón poniendo de manifiesto así las desigualdades entre ambos sexos, las atribuciones que se le suelen otorgar al varón en desmedro del sexo opuesto. Este estudio contrastivo resulta innovador. Para ello acudirá a fuentes como testimonios de la psiquiatría, diarios íntimos y otros testimonios. En ocasiones darán cuenta del dolor.

Finalmente, llegamos al capítulo titulado “Hacia la liberación” que consiste en un programa futuro, un entusiasta llamado a la acción y también una exhortación a las mujeres a pensarse en términos de sujetos de transformación y de reflexión que pueden hacer de sus vidas un proyecto en carácter de proyectos que les permitan salir de las trampas del patriarcado.

Simone de Beauvoir (y esto lo plantea ya desde las primeras líneas del libro) propone que la mujer históricamente debido a los términos en que la civilización se configuró fue considerada “lo Otro” inesencial. Esta condición de alteridad irreductible por un lado y que por el otro la inferioriza la ha confinado al espacio del silencio histórico, asignándole un lugar subalterno de negatividad. De este modo, siempre ha sido heterodesignada por el varón y no ha tenido voz, no ha tenido escritura (o la ha tenido de forma excepcional). No ha habido una autorrepresentación del sujeto mujer, en palabras contemporáneas.

Leer El segundo sexo resulta aleccionador. Lo es tanto para varones como para mujeres, aún en nuestros días en que autoras como Judith Butler, Rosi Braidotti y Luce Irigaray, entre otras, han enriquecido y realizado elaboraciones teóricas cada vez más sofisticadas, llegando a polemizar incluso con Simone de Beauvoir.

Me interesaba transitar este recorrido por El segundo sexo porque se trata a mi juicio de uno de los clásicos de las corrientes del pensamiento crítico del siglo XX y también del modo en que se ha ido desenvolviendo no sólo la teoría feminista sino introduciendo cambios sustantivos a nivel social (para lo cual entiendo que este libro fue decisivo). Desde su campo de estudios, se lo considera el libro feminista más influyente del siglo XX. Sospecho que Simone de Beauvoir desconocía el verdadero alcance, el impacto y las repercursiones que tendría ulteriormente mientras lo escribía.

“El libro está organizado en dos volúmenes: “Los hechos y los mitos” y “La experiencia vivida”

 

Para comprender este libro también hace falta no desconocer que la autora fue una de las primeras mujeres en Francia en obtener la graduación universitaria en Filosofía en La Sorbona con las más altas calificaciones y que tuvo como par y compañero (y a este punto me interesaba llegar) a alguien que no sólo enriqueció su pensamiento en un diálogo incesante sino que en modo alguno la descalificó jamás por su condición de mujer. Me refiero, como es sabido, a Jean-Paul Sartre. Simone de Beauvoir gustaba más definirse en términos de escritora y, agregaba, ensayista. No edificaba sistemas de ideas o filosóficos como su compañero. Hay sin embargo estudiosas de su obra que afirman que sí fue una filósofa, como la española Teresa López Pardina.

Otro punto importante: se trató de una época de oro durante la cual tuvo lugar en Francia una ebullición creativa, crítica y teórica sin precedentes que puso en contacto a intelectuales y artistas de toda índole de modo sumamente fecundo bajo todas las formas de socialización concebibles. Eso produjo un fermento que promovió la creación.

Desde su decisión de romper con su origen de clase, de ingresar a la carrera de Filosofía, de haber destacado en ella, luego independizado como docente en liceos y, a partir de la publicación de su exitosa novela, La invitada, (1943), de instalarse como escritora independiente la autora dio muestras de un gran poder de determinación. 1954 sería el año consagratorio con la obtención del prestigioso Premio Goncourt por su novela Los mandarines, que curiosamente no es de temática feminista. Otras ficciones dentro de su corpus, mediante una operación de transposición articulan pensamiento teórico con literatura en torno de la condición femenina.

Y respecto de la violencia de género que tanto repudió y se consagró a documentar, su contribución fue sentar las bases para acuñar la categoría de “género”. En efecto, en su libro escribe: “No se nace mujer, se deviene”. Así, ya adelantaba que ser mujer no consiste en un dato sólo de la biología, sino también de índole cultural. Habría que esperar hasta los ’70 para que esta noción fuera definitivamente acuñada. Pero para entonces ya Simone de Beauvoir había cumplido con su misión.

 

El Segundo Sexo

Simone de Beauvoir

Editorial: Debolsllo

Páginas: 728

Precio: $669

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