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"Doberman" Duelo de palabras y tragedia vecinal en las callecitas de Villa Elisa

Azul Lombardía, platense de nacimiento, lleva su exitosa obra de teatro sobre lo que esconde una charla entre mujeres de mundos distintos a la pantalla

"Doberman" Duelo de palabras y tragedia vecinal en las callecitas de Villa Elisa

En una de esas tardes siesteras en las afueras de la metrópolis, dos mujeres y sus mundos diferentes se cruzan, y lo que comienza como una charla casual deviene en un campo de batalla y trágica en “Doberman”, la ópera prima de Azul Lombardía basada en la exitosa obra de teatro que ella misma escribió.

La cinta, que puede verse en el Cine Select del Pasaje Dardo Rocha hasta hoy (la función, a las 17.30, tendrá la presencia de la realizadora y las dos actrices protagonistas, Maruja Bustamante y Mónica Raiola), “cuenta la historia de estas dos mujeres perdidas en lo cotidiano. Me interesa indagar sobre la impunidad en la palabra; el prejuicio, la envidia, la contradicción, el cinismo, la ironía, la intuición y la falsa comprensión como los tejidos de una verborragia que ilustra este específico universo femenino. Desmenuzar este mundo desde la trivialidad de sus vidas, que se presenta como una cárcel que las protege de la soledad y de sus propias incertidumbres”, dice Lombardía, que construye un duelo actoral en una cocina donde parece que se da “una conversación como si no fuese nada, y es todo”.

“De ese duelo me interesó algo que tiene que ver con la palabra: las conversaciones, cierta impunidad, el decir, el opinar, hay algo de eso que es un hilo del que me gusta tirar”, explica Lombardía, co-autora y creadora del éxito televisivo “Según Roxi”. El resultado es una película de muchas palabras que trata sobre lo que hay detrás de la palabra, de las “formas de ver el mundo de esas mujeres a través de sus palabras”. Mundos “opuestos en un punto”, pero que “en otro punto se juntan: se juntan en la soledad”.

Mercedes (Raiola) es una madre soltera con un hijo grande, “que habla de la vida de los demás como escudo, para no mirarse a sí misma”; Mirna, en cambio, tuvo un hijo a los 14 y vive con un marido “que quizás no lo hace feliz pero ella sigue sosteniéndolo como objeto de deseo. Algo de este macho ausente las congrega”.

Y la congregación se da en las calles de Villa Elisa, escenario de esa tensa conversación de superficies cotidianas (aunque los interiores fueron rodados en Saavedra): Lombardía conoce esas callecitas porque ella misma nació y vivió en nuestra ciudad hasta los 8 años, cuando la familia se mudó a Sarandí. Luego se formaría como actriz en capital, ingresando lentamente en la dirección: además de “Según Roxi”, para web y tevé, en teatro dirigió las obras "Cómo ser la peor mamá del mundo", "Vidente Natural", "Turma" y, claro, "Doberman".

El disparador de la obra, cuenta la directora, “nació en esas mismas calles de Villa Elisa”: la directora vio una conversación en una tranquera entre dos mujeres, una que se acercaba en bicicleta, y esa fue la semilla que disparó “Doberman”. Años más tarde, con la obra ya convertida en un suceso, “se me vino la idea de hacer la película en el medio de una función”.

Eran días posteriores a “Roxi”, aunque la obra es anterior (se estrenó en 2013) y pertenece a “otra línea de mi creatividad, relacionada a sus trabajos del teatro”. “Roxi”, dice, tenía una estructura más formateada y otro tono, mientras que en “Doberman” hay “personajes más crudos, está más abierta la llaga”.

“Me asaltó la idea de llevarlo al cine para poder potenciar ciertas cosas que en el cine podían crecer mucho”, explica Lombardía, que llevó a sus mismas actrices a la pantalla grande y “no quise abrir mucho la historia”, buscando que fuera “igual de chiquita y agobiante”.

Lombardía se enfrentó así a su primera película, con las dificultades habituales del cine nacional (tuvo que rodarla en dos semanas) y algunas propias del proyecto (la conversación se filmó en un plano secuencia de 35 minutos, por “el deseo de potenciar el tiempo real del relato”), aunque a la vez ayudada por el conocimiento que las actrices ya tenían del texto: así pudo la cineasta y dramaturga oriunda de nuestra región cerrar “una película pequeña, sin muchas pretensiones comerciales”: con pocas salas y pocos horarios, producto de la invasión de superhéroes y tanques, Lombardía espera que el “boca en boca” “re lindo” que se dio desde su preestreno empuje hacia adelante a la película: “El boca en boca es lo que nos queda”.

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