Creciente prevalencia del autismo en los niños
Se trata de una tendencia mundial. En nuestro país se diagnostican más casos
Aunque no existen estadísticas exactas que den cuenta de la cantidad de niños que padecen autismo en el país y en el mundo, se estima que uno de cada 150 chicos tiene un trastorno del espectro autista, cifra que en rigor puede ser mayor según un reciente estudio realizado en Inglaterra que sugiere una prevalencia del 1 por ciento, es decir, un caso cada cien chicos.
La creciente incidencia a nivel mundial de esta dolencia, aún enigmática para la ciencia, está siendo alertada cada vez con más frecuencia por los expertos de todos los continentes.
En la Argentina no hay estadísticas "pero es definitivamente una deuda pendiente, ya que es muy importante tener datos epidemiológicos porque eso impacta en los servicios asistenciales necesarios y en la legislación", consideró la Dra. Alexia Rattazzi, psiquiatra infanto-juvenil especialista en el tema.
Existen algunos esfuerzos aislados de conocer estimaciones de la prevalencia del autismo, como es el caso del Hospital Gutiérrez de la ciudad de Buenos Aires, que está llevando a cabo una investigación reciente en niños de 21 a 24 meses.
El objetivo es detectar precozmente los chicos con trastornos autistas o trastorno generalizado del desarrollo no especificado, pero las cifras estarían disponible el próximo año.
Mientras, los cálculos mundiales "a pesar de su variabilidad son aplicables en nuestro país ya que se considera que el autismo no es una patología de origen social, por lo que no debería haber modificaciones estadísticas significativas", comentó Florencia Salvarezza, jefa de Lenguaje y Comunicación Infantil del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO).
MAS DIAGNOSTICOS
"En la Argentina se observan más casos, aunque en realidad deberíamos decir que se hace más diagnósticos de autismo. Esto se debe a que muchos de los niños con la enfermedad recibían años atrás diagnósticos de psicosis, retardo mental, esquizofrenia u otros", explicó la neurolingüísta.
De forma similar opinó Rattazzi, médica del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, al aseverar que "efectivamente el mayor conocimiento por parte de los profesionales y la mayor formación en técnicas diagnósticas específicas hacen que más chicos reciban un diagnóstico correcto, y las cifras se enciendan".
EL TRASTORNO
El autismo es un trastorno del desarrollo que implica una alteración en la evolución del cerebro y de la mente.
Esto tiene consecuencias fundamentalmente en tres áreas: la comunicación, la socialización y la conducta.
En términos generales, el autismo se interpone en la capacidad de la persona para comunicarse (comunicación verbal y no verbal); en la de relacionarse con otros (interacción social); y está asociado con conductas repetitivas e intereses restringidos.
Además, las personas con autismo muchas veces son extremadamente sensibles a los estímulos sensoriales, tales como ruidos u olores.
A su vez, pueden presentar algunos movimientos repetitivos, problemas en el sueño o rigidez ante los cambios en la rutina.
"Cuando uno dice trastornos del espectro autista, se refiere básicamente a esos tres cuadros, que se diferencian fundamentalmente en la severidad de los síntomas, el coeficiente intelectual y la adquisición del lenguaje", precisó Rattazzila, y subrayó que "en realidad, lo que importa no es el diagnóstico en sí mismo, sino el perfil único de fortalezas y debilidades de cada chico en particular y cómo lo podemos ayudar".
De acuerdo a la médica, el diagnóstico sólo es sumamente importante en relación al momento en el que se hace: cuánto antes, mejor, aconseja, "ya que es sabido que el hecho de comenzar tempranamente las intervenciones, optimiza el pronóstico".
Por lo general, los padres son los primeros en notar las conductas inusuales en sus hijos o la dificultad de los mismos para alcanzar los hitos de desarrollo normales. Algunos padres, comentó la psiquiatra infanto-juvenil de INECO, describen a sus hijos como diferentes desde el nacimiento mientras que otros dan cuenta de un niño que se fue desarrollando normalmente y luego comenzó a perder habilidades adquiridas.
TRATAMIENTO
La mitad del los niños con autismo logra ser autónomo y llevar una buena calidad de vida. Se nace y se muere siendo autista; sin embargo es factible lograr cierto grado de socialización y una mejor calidad de vida a través de tratamientos, de métodos de autovalimiento, aclararon las expertas.
El síndrome aparece frecuentemente a los 18 meses, aunque hay subtipos de autismos de detección más precoz. En el segundo año de vida, chicos que miraban a quien les habla dejan de mirarlo, otros que balbuceaban, dejan de hacerlo. Es como si se fueran "desconectando" y quedando sumidos en su propio mundo. Como no responden, muchas veces son confundidos con niños que perdieron la audición, pero luego llega la verdad.
En 2003, un estudio francés que analizó la evolución del autismo infantil reveló que las diferencias individuales y el medio ambiente de crecimiento son los dos factores fundamentales para el mejoramiento de este trastorno, que entre el 40 y el 60 por ciento de los casos empeora en la edad adulta. Según el trabajo científico, la mitad de los chicos autistas puede lograr en su vida adulta un importante grado de autonomía (de completa a parcial) que les permita estudiar, trabajar y vivir solos.
"Sabemos que algunos chicos autistas se vuelven minusválidos, con muchas dificultades, pero otros, en cambio, logran valerse por sí mismos y con una adecuada integración social, trabajan y estudian", asegura la investigación, que evaluó a 263 chicos de 3 a 5 años, de 51 centros, escuelas y hogares de Francia, Luxemburgo, Bélgica y Suiza.
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