La autopsia y un testigo complicaron al jubilado que mató a un ladrón

Los forenses confirmaron que el fallecido tenía dos tiros. Y un colectivero, al que se lo ve pasar en un auto, dijo que vio a Jorge Ríos disparar 3 veces

La autopsia y un testigo complicaron al jubilado que mató a un ladrón

La autopsia realizada al cuerpo del ladrón asesinado por el herrero y jubilado Jorge Ríos, reveló que recibió dos tiros, uno en el tórax y otro en el abdomen, informaron fuentes de la fuerza y judiciales.

Por su parte, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, dijo que Jorge Ríos (71), con quien se reunió el martes, “no es un asesino” e insistió en que “entiende” el accionar que tuvo la madrugada del viernes último cuando mató a uno de los delincuentes que lo asaltó.

En tanto, Gabriela, una de las hijas de Ríos (71), y una vecina de nombre Patricia, expusieron en sede judicial las amenazas que recibió la familia del hombre a raíz de lo ocurrido.

Por su parte, voceros judiciales dijeron que el resultado preliminar de la autopsia realizada al cuerpo del ladrón muerto, Franco Martín Moreyra (26), indicó que recibió dos balazos, uno en el tórax y otro en el abdomen. Los forenses extrajeron del cuerpo de Moreyra dos proyectiles, uno de los cuales le ingresó en el tórax y se alojó en el hombro derecho, mientras que el segundo y mortal le entró en la zona abdominal por la fosa ilíaca derecha, pasó por el retroperitoneo, rompió la arteria aorta y la vena cava y le provocó hemorragia abdominal y un shock hipovolémico.

Por la muerte del ladrón, Ríos está bajo arresto domiciliario acusado de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, que prevé una pena de 10 a 25 años de prisión. El martes, el jubilado habló en una radio por primera vez y dijo que no nació “para matar a nadie”, que no es un “delincuente” y envió sus “condolencias totales” a la familia del delincuente muerto.

Mientras, el fiscal Rivas trabaja en la incorporación de testimonios y en las últimas horas escuchó el del colectivero que en un Fiat Uno blanco, con el capot negro, pasó por el lugar donde murió el ladrón y quedó filmado por las cámaras de seguridad. Se presentó espontáneamente al enterarse de que vinculaban a ese auto con el resto de la banda. Relató el colectivo que al ver al hombre en el suelo pensó que había sufrido un accidente, pero luego escuchó tres disparos, por lo que se fue asustado del lugar.

También fue citada para declarar mañana la vecina Patricia, quien dijo que presenció la fuga de los ladrones y salió a asistir a Ríos, a quien encontró en “estado de shock” y “completamente ido” con el arma en la mano. Esta mujer ya declaró por las amenazas que denunció la familia del jubilado en la causa a cargo de la fiscal María Eugenia Aparicio, de la UFI 11 de Quilmes.

GOLPES, SHOCK Y DISPAROS

El hecho ocurrió el 17 de julio, cerca de las 5, cuando los ladrones ingresaron por tercera vez en la misma noche a robar a la vivienda de Ríos, en Ayolas al 2700, en Quilmes Oeste. Sorprendido mientras dormía, el hombre fue golpeado e intimidado por los asaltantes con un destornillador mientras le exigían dinero, por lo que extrajo una pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros con la que disparó al menos seis veces. En las imágenes de las cámaras de seguridad se ve que uno de los ladrones, luego identificado como Moreyra, quedó rezagado del resto de la banda porque estaba herido en un tobillo y trató de huir rengueando hasta que cayó a la vuelta de la esquina. En los mismos videos se ve que Ríos salió armado de su casa y alcanzó a Moreyra. Se acercó, lo pateó y lo revisó.

Si bien en la filmación no se observa a simple vista ningún fogonazo por la mala calidad de la imagen, la fiscalía cree que en ese sitio, el jubilado le disparó. La defensa intentará probar que Moreyra fue baleado dentro de la casa, en pleno asalto, o que Ríos se encontraba en estado de emoción violenta

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