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Policiales |Tiempos de violencia explícita

Veinte tiros contra una vivienda y un barrio atravesado por el temor

Una mujer hizo la denuncia por el brutal ataque, que no provocó heridos, pero sí una situación de angustia total. Fue en las calles 525 y 136

Veinte tiros contra una vivienda y un barrio atravesado por el temor

En el barrio de los 20 disparos, los vecinos están aterrados / web

16 de Enero de 2026 | 03:01
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La madrugada y el atardecer volvieron a ser escenarios de extrema violencia en distintos puntos de La Plata, en hechos que exponen un fenómeno cada vez más preocupante: conflictos cotidianos que escalan rápidamente a amenazas armadas y ataques a tiros, muchas veces en contextos barriales donde conviven familias y menores de edad.

Uno de los episodios más graves ocurrió alrededor de las dos de la mañana, cuando una vecina del barrio El Triunfo (San Carlos), mientras descansaba en su vivienda de 525 y 136, escuchó múltiples disparos provenientes de la vía pública. Al asomarse, constató que la fachada de su casa presentaba cerca de 20 impactos de arma de fuego, además de vainas servidas esparcidas sobre la calzada.

La mujer denunció que el ataque habría sido cometido por un vecino con el que existían conflictos previos y amenazas explícitas, originadas en una pelea familiar reciente.

Además la víctima manifestó sentir temor por su vida, asegurando que el agresor posee armas de fuego.

Horas más tarde, otro hecho sumó tensión en la zona Oeste de la Ciudad.

De acuerdo a voceros policiales, un repartidor denunció que un hombre increpó verbalmente a su hija adolescente con frases obscenas al pasar por la puerta de la casa.

Instantes después, al enterarse de lo ocurrido y reclamarle por la acción fuera de lugar, el sujeto reaccionó de manera violenta, ingresó en su vivienda y regresó armado, efectuando disparos en dirección a una la finca lindera, en un contexto donde había vecinos y menores presentes.

Según el denunciante, se trata de una persona conocida en el barrio por su comportamiento violento y con antecedentes de denuncias previas. Todo pasó en 159 entre 518 y 519 de Melchor Romero.

Sin dudas son tiempos de violencia, donde permanentemente se expresan patrones que se repiten.

Se trata de conflictos interpersonales no resueltos con presencia y fácil acceso a las armas de fuego. Muchas veces existen amenazas previas, que no logran ser neutralizadas a tiempo.

Muchos barrios están atravesados por el miedo y la convivencia forzada con personas al margen de la ley.

Por eso muchos especialistas en seguridad y también vecinos, con conocimiento de causa por estar viviendo dentro de un contexto complejo, coinciden en señalar varios factores que alimentan esta escalada de furia.

Entre las posibles razones apuntan a la falta de controles efectivos; naturalización de la agresión como forma de resolver conflictos; debilidad de redes de contención social y comunitaria y sensación de impunidad frente a amenazas reiteradas.

Por eso más allá de que, en estos hechos, no se registraron personas heridas, el daño ya está hecho: familias que viven aterradas, casas baleadas, chicos expuestos a situaciones traumáticas y barrios donde la noche se vuelve sinónimo de peligro.

Ni siquiera las medidas cautelares, por ejemplo de restricción de acercamiento, pueden ser acatadas, ya que los protagonistas, en infinidad de oportunidades, son personas que viven a escasos metros de distancia.

Es así que la violencia armada dejó de ser un hecho excepcional y empieza a instalarse como una constante en la vida cotidiana platense.

La pregunta que queda abierta es hasta cuándo los conflictos menores seguirán resolviéndose a los tiros, y qué respuestas concretas llegarán antes de que haya que lamentar víctimas fatales.

Esta realidad de crispación también se expresa en el Centro, con incidentes permanentes por cuestiones de tránsito, de vecindad o otros múltiples factores.

Parece la selva, donde a falta de normas que regulen conductas, se impone siempre el más fuerte.

El drama es que en la sociedad las normas están escritas y también son tiempos de anomia, donde no son pocos los que las pasan por alto. Impunidad, falta de acción oficial o connivencia. En cualquiera de esas posibilidades, en cualquier orden, puede estar la respuesta.

 

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