9.12.2019

Comerciante de City Bell atendió a uno de los prófugos de Quilmes

Ocurrió en un negocio de venta de indumentaria. El joven compró una prenda y le pagó al dueño con un billete falso de 1.000 pesos

Comerciante de City Bell atendió a uno de los prófugos de Quilmes

Un comerciante del centro de City Bell denunció haber visto a Ignacio Alejandro Cardenes, uno de los once presos que se escaparon el miércoles a media tarde de una comisaría de Quilmes. Incluso, aseguró el vendedor, el sujeto logró engañarlo con un billete falso de 1.000 pesos. Dos de los reclusos fueron recapturados en las últimas horas y los nueve restantes -entre ellos el joven mencionado- continúan prófugos.

En tanto, la Auditoría General de Asuntos Internos de la policía bonaerense informó que por la fuga masiva fueron desafectados de sus cargos cinco efectivos de esa dependencia.

“TENÍA HASTA LA MISMA REMERA”

Según el propietario de un negocio de venta de indumentaria masculina situado en Cantilo entre 13 C y Jorge Bell, el presunto ladrón entró el mismo día de la fuga “a la hora del cierre, cerca de las 20.30” y “no tenía mala pinta”, sostuvo. En ese horario todavía había unos cuatro locales más abiertos en la cuadra: tres enfrente y uno pegado al del hecho.

En la calle el movimiento era escaso. Por eso el ingreso de un cliente hizo que el dueño se pusiese en alerta. “Preguntó por una billetera y cuando le indiqué el precio la descartó porque ‘es muy cara’, me dijo. Entonces me pidió ver un calzoncillo para un nene”, relató.

Después de ver algunas prendas, eligió una. Mientras tanto, el vendedor no le sacaba la vista de encima. Finalmente el supuesto comprador se dispuso a pagar el bóxer con un billete que sacó del bolsillo.

“La verdad no le presté mucha atención a lo que me dio. Yo lo miraba a él, por la hora y porque me encontraba solo en el local. Así que le di el vuelto y me olvidé”, refirió el damnificado. Luego el joven se marchó y la tensa situación se diluyó en el olvido por el apuro de las tareas del cierre.

No obstante, ayer por la mañana el comerciante tomó contacto con la noticia de los prófugos. Y, de pura curiosidad, se puso a observar las fotos de cada uno. La última de ellas le devolvió un rostro conocido: el del comprador de la noche anterior.

“Me di cuenta de que era el mismo pibe. Además tenía hasta la misma remera”, remarcó. Tras el descubrimiento revisó su billetera y allí estaba el papel falso con el que el fugitivo había abonado la compra.

Por otra parte, la víctima expuso su opinión respecto a los constantes robos que sufren en ese sector de City Bell, y atribuyó la escalada a que “los delincuentes se dieron cuenta de que no hay más policías patrullando la calle”. Asimismo, remarcó que “ahora vienen las Fiestas y esto va a ser un caos. A mí ya me entraron mecheras en más de una oportunidad”.

El miércoles por la noche se llevó a cabo una reunión para tratar la problemática. Desde la Asamblea le informaron a este medio que planean “enviar un comunicado a la Municipalidad desde la Cámara de Comercio para pedir las cámaras de seguridad en las calles y en la estación de tren como medida más alcanzable, porque por ahí vienen muchos de los que delinquen”.

En ese sentido, señalaron que en City Bell “no hay domos como en otros sitios y las cámaras siempre son privadas. Si se concreta el pedido, el Centro de Monitoreo podría adelantarse a algún robo”.

CINCO DESAFECTADOS

Por otro lado, los efectivos separados por Asuntos Internos hasta tanto dure la investigación, son el jefe de la seccional 3ra, Miguel Ángel Coch; el segundo jefe, Rubén Darío Banegas; el oficial de servicio Jorge Fabián Omar Yolan; el imaginaria Elías Nicolás Castillo, y el ayudante de judiciales Matías Javier Gómez. Los dos presos recapturados son Luis Alberto Navarro y Alan Xavier Villalba, quienes se encuentran detenidos en la misma comisaría de la que huyeron. En tanto, la madre de Adrián Muñoz, otro de los evadidos, fue aprehendida en la localidad de Plátanos cuando fue a buscar a su hijo y se constató que ella tenía un pedido de captura en una causa por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

La fuga tuvo lugar cuando un oficial abrió la puerta de uno de los calabozos para pasarle la comida a los internos y uno de los detenidos lo empujó y cayó al suelo. La circunstancia fue aprovechada por los once evadidos, que salieron a la carrera. El resto son Eduardo Ezequiel Ramírez; Ulises Gastón Cabaña; Gonzalo Emmanuel Sotelo; Walter Alberto Luján; Aldo Adolfo Pérez; Mariano Ezequiel Arancibia y Jorge Adrián Torres.

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