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Espectáculos |COLOR Y ALEGRÍA EN UNA NOCHE HISTÓRICA

Misión cuarteto: La Mona le sacó lustre al Único

Una multitud de bailarines asistió anoche al esperado show del popular artista cordobés: dos horas y media a pura fiesta que le ganaron a la lluvia. Carlitos Tevez, Luck Ra y el Mono de Kapanga fueron los invitados

Misión cuarteto: La Mona le sacó lustre al Único

Luck Ra también brilló junto a la mona / Nicolás Braicovich

30 de Noviembre de 2025 | 05:18
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Ni la lluvia persistente del último sábado de noviembre pudo frenar la marea de cuarteto que copó el Estadio Único. Después de veinticinco años sin presentarse en la Ciudad, Carlos “La Mona” Jiménez regresó para ofrecer un espectáculo multitudinario que convirtió un día gris en un auténtico ritual de baile, color y celebración popular. Fue una noche fuera de órbita que dejó varias sorpresas, entre ellas la visita de Carlitos Tevez, quien le declaró su admiración. También dijeron presente Luck Ra y el Mono de Kapanga.

Desde temprano, las inmediaciones del estadio ofrecían una postal inconfundible de rito popular. A pesar del clima desalentador, el ambiente era festivo: parrillas humeantes que desafiaban el agua, vapores mezclándose con olor a chorizo y bondiola, jarras improvisadas de vino y fernet, latas de cerveza abolladas formando parte de la peregrinación. El merchandising —remeras, capas brillantes, gorras, banderas— sumaba color a un paisaje donde convivían familias enteras, grupos de amigos, turistas de todo el país y cordobeses orgullosos que viajaron especialmente para vivir la experiencia.

Las puertas del coloso de 25 y 32 se abrieron a las 18. A las 20 subió al escenario Lore Jiménez, hija del artista, que preparó el terreno con su propia música. Y a las 21.45, cuando las luces se apagaron y las pantallas estallaron en brillo, el estadio explotó.

Vestido de seda, con sus clásicos anteojos negros, los rulos intactos y una constelación de collares y pulseras, La Mona apareció con un look pleno de brillos. Los bailarines lo recibieron entre gritos, aplausos y cantitos que se mantuvieron durante toda la velada.

Un pasaje del colorido show de la mona Jiménez en el estadio único / Nicolás Braicovich

UN ESPECTÁCULO DEL UNIVERSO JIMÉNEZ

La puesta en escena jugó fuerte desde lo visual: en las pantallas se desplegaban planetas, cometas, estrellas y nebulosas que acompañaban cada canción, reforzando la estética del Universo Jiménez y la idea conceptual de misión, viaje y galaxia propia.

El predio estaba dividido en tres espacios definidos. Por un lado, Experiencia Adrenalina, un sector VIP junto al escenario con accesos y servicios exclusivos. Antes de ingresar, el público atravesaba un área diferencial que incluía vales gastronómicos, activaciones que iban desde un puesto fotográfico con objetos icónicos del cantante hasta un stand de tatuajes donde muchos se imprimieron la firma de La Mona, además de un espacio con glitter y un sector de living para amenizar la espera. El campo general concentró la mayor multitud y la platea se entregó al baile aun desde los asientos.

La noche abrió con “Estrella de la mañana”, elegida por el público a través de las redes del artista. Desde allí, la seguidilla de hits fue implacable: “El marginal”, “La Luna”, “El federal”, “Beso a beso” y varios más. Cada canción tendía un puente entre generaciones: chicos bailando sobre los hombros de sus padres —como la “princesita Isabella de Quilmes” del VIP, que se robó más de un flash—, adolescentes saltando en ronda, parejas abrazadas reviviendo su juventud, jubilados moviendo los pies con la sonrisa de quien vuelve a una época querida.

TEVEZ, LUCK RA Y OTRO MONO

Pasada la primera hora del show, llegó la primera sorpresa. Carlitos Tevez, confeso admirador de La Mona, subió al escenario y cantaron juntos la misma canción que compartieron cuando el ex futbolista tenía quince años: “Muchacho de barrio”. Tevez, hoy entrenador, agradeció a su “padrino” y se retiró ovacionado.

Pero la noche tenía más invitados. Más tarde apareció Luck Ra, cordobés como él. La Mona lo presentó como representante de la nueva camada del cuarteto y juntos interpretaron “Luis”. Días antes habían coincidido en la mesa de Juana Viale, donde intercambiaron elogios.

Ya pasadas las dos horas de show, La Mona comentó sentir una molestia en un pie y pidió cambiarse las zapatillas. Volvió al rato con nuevo atuendo, esta vez negro y dorado, pero siempre fiel a los brillos.

Pero el Rey del Cuarteto tenía todavía un nuevo tripulante invitado a su misión: el Mono de Kapanga acompañó a La Mona en su tercera visita a La Plata en los últimos diez días. Y se trató de otro de los grandes momentos del show, con ambos cantando el clásico “Me mata”.

Hacia el final llegó el más esperado de la velada: “¿Quién se ha tomado todo el vino?”. El estadio se vino abajo y la noche tomó su rumbo final, bien arriba.

¡Miralo a Carlitos Tevez! a puro cuarteto con La Mona / Nicolás Braicovich

LA VIGENCIA DE UN ÍCONO

Sobre el escenario, Jiménez volvió a demostrar que el tiempo parece correrle distinto. Los gestos, los movimientos pélvicos y los pasos de baile permanecen intactos. En la previa, consultado por EL DIA, había explicado su motor con simpleza: “La gente me mantiene vivo. Ellos me hacen sentir joven”. Y eso se vio en el Único.

En el tramo final quedó claro que “El baile más grande del universo” no es solo un título atractivo: sintetiza el nuevo modelo que La Mona impulsó tras la pandemia. Después de décadas tocando casi a diario en boliches, decidió cambiar la lógica y orientarse a grandes eventos mensuales, con despliegues técnicos y conceptuales de escala masiva.

El espectáculo tuvo además un peso emocional especial. La Mona no pisaba La Plata desde marzo de 2000, cuando participó en un show a beneficio del Sindicato de la Salud Pública, la misma noche en que estuvo a un paso de compartir escenario con Rodrigo. Veinticinco años después, volvió para reescribir el vínculo con un público que lo esperaba con fervor. Tampoco visitaba la provincia de Buenos Aires desde antes de la pandemia.

La fecha, anunciada como “la última misión del año”, coronó un fin de semana histórico para el artista, que el viernes había sido distinguido por el intendente con la declaración de Visitante Ilustre y la entrega de la Llave de la Ciudad.

Según adelantaron, en abril se realizará el primer festival de cuarteto en el Estadio. ¿Volverá?

 

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